tentaculo derecho

Guionista & Dibujante

Entradas de blog

Despedida

Escrito por HBatto el 01/04/2014
Hola a todos. Y adios XD. Esa es la esencia del mensaje. Así que todos sabréis cual es el contenido: Guionista y Dibujante se despide.

Ha habido un cúmulo de incontables cosas que nos han llevado a tomar esta decisión. Nosotros entendemos el proceso creativo como algo de trabajo constante y sonante, pero también de impulsos emocionales y armonía con la historia. Tanto con la obra como con nosotros mismos. Y la realidad es que ahora no tenemos ninguna de las dos cosas. Hemos intentando solucionarlo, pero hemos comprendido que solo serían parches, y no soluciones reales. Y dejar GYD aquí, como una posibilidad, terminaría convirtiendo a la larga el webcomic en un lastre.

Así que lo mejor es cortar por lo sano.

Nos ha resultado particularmente agradable la acogida del webcomic en su momento. Los fanarts y los comentarios. Desde aquí sabed que nos hicieron mucha ilusión, y que lo que más nos duele realmente es dejar a mucha gente sin leer el final de la historia (y si la madre de Georgina llegó alguna vez a tener razón o no XD).

Por otra parte, también hemos decidido dejar el webcomic alojado aquí por el momento. A los dos nos sirve como referencia de lo que hacemos, y hasta que no se convierta en algo que no nos interesa mostrar seguirá pululando.

¿Es esto una despedida definitiva? Por el momento, se puede tomar así. Pero apelando a lo comentado anteriormente, quizás algún día se retomen los ánimos, y con otro dibujante, o con otro guionista, o alguno de los dos en solitario se decida a continuarla. Lo que es probable es que nunca continúe como hasta ahora.

Así que ha sido un placer, por parte de los dos, y al menos nos alegra que os haya gustado a todos los que fanearon.

¡Muchas Gracias a Todos!

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Fin del Capítulo 4: Otredad

Escrito por HBatto el 13/08/2013
Bienvenidos, hijos de la red.

Esto lo escribo de una escapada que he hecho a un bar. Así que lo dejo aquí sin saber quien lo leerá :P. Como todos los finales de capítulos, hoy es el día en que me toca dar la chapa con un post. Lo cual es una excusa para actualizar el blog cada cierto tiempo.

Dado que muchas personas me han acusado injustamente y sin pruebas de saltarme a la torera las peticiones de la gente en los comentarios, y que lo único que hago es trolear pidiendo temas, hoy he decidido dejar claro que no es así. Porque uno tiene su corazón y opina que este tipo de acciones repercuten en mi reputación de la misma forma que el batir de las alas de una mariposa en el Kilimanjaro repercute en el índice Nikei.

Pero antes…

- ¡Gracias por los 250 Fans! ¡Cuando Paih le de la gana, hará una ilustración para conmemorarlo!
- Gracias por el par de tiras destacadas que hemos sacado. No tengo fotos ni nada de eso, y esas páginas se perderán como lágrimas en… bueno ya me entendéis.
- Gracias a los que nos habéis escuchado en el Subpodcast y no os habéis reído de nosotros (si alguien así existe, claro). También gracias a la gente del Subpodcast por obligarnos a dar la cara y pasar un buen rato.

Ahora al turrón. Para que conste en acta, voy a hablar de cómo trabajamos Paih y yo en el webcomic, pero esta vez sin chistes de Pokemon. Como tampoco es cosa de ponerme aquí a describir mi vida ni la de esta niña, pondré un explicación de una de las técnicas que utilizamos. Es bastante conocidilla y para los que lo sepan será un tostón. Y para los que no les guste leer, también. Por eso intentaré amenizarlo lo mejor posible.

Así que preparaos para leer sobre…
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¿Empezamos ya?

Primero, un poco de historia. Corría el año y pico menos cuarto cuando un buen día, un director de escena decidió explicar porque narices los actores de teatro dan tantas vueltas sobre si mismos como si fuesen peonzas infernales de Satán.

Es susodicho comentó: “A ver, gañanes. ¿Es que no tenéis ni idea de cómo va esto o qué? Actitud Positiva, Negativa y Neutra. Idiotas. Que sois idiotas. Más idiotas y no nacéis…” (más o menos así. Era parisino)

El caso es que una vez entendido el concepto, los cineastas empezaron a emplear los movimientos de actitud positiva, negativa y neutra en sus películas.

Es que en esa época la originalidad salía cara.

¿Pero, que cojones estás diciendo?

La actitud Positiva , Negativa y Neutra es la actitud que mantiene un actor (y su personaje) en el escenario, en el encuadre o en las viñetas de los comics que dibujas a boli en la libreta de matemáticas de tu escuela, respecto a su posición en el mismo.

Expliquémoslo desde el punto de vista de la farándula.

Si un personaje está mirando al público, se define como actitud positiva. Y no es que el tío sea la alegría de la huerta; si no que el público/ lector/yonqui cualquiera considera que el peso de esa narración recae sobre él. Es el que hablará, el que llorará y al que hay que prestarle atención.

Si este personajillo de tres al cuarto está de perfil, su actitud es Neutra. Es un personaje que mantiene la atención sobre lo que está pasando, pero no interviene, o está a sus cosas. El espectador sabe que está ahí, pero no es el foco.

Y si la actitud en Negativa, es que el personajes le da la espalda al espectador. No sólo no da la cara (¡Cobarde!), si no que tiene el peso negativo de la escena. Es el némesis, el rival. Si un plano tienes a una señora que va a comprar el pan y dice: “Dame tres barras, subnormal”, y vemos al vendedor de espaldas en escorzo, el espectador entiende que el subnormal es el panadero. El antagonista. El que escupe en la baguettes.
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¿Y como hay que hacer con esto?

La posición en encuadre por actitud es la base del teatro desde la edad clásica, y se extendió rápidamente a varios formatos narrativos, entre ellos el cómic.

Cuando Paih y yo planteamos una tira, a veces usamos este método. ¿Os habéis fijado que a veces, dos personajes que están hablando en un plano, uno en actitud positiva y otro en escorzo, el segundo tiene la cara de perfil (aunque sea físicamente imposible)? Sin embargo en un plano parecido, también podemos usar un escorzo, pero con el segundo personaje dando la espalda. La diferencia es que para el espectador/lector el primer ejemplo es una conversación más light, mientras que el segundo es una conversación más reñida.

Otro ejemplo claro es cuando dos personajes hablan y un tercero está en plano, y no está prestando atención a la conversación está en actitud neutra (También sirve que no tenga eje de mirada con el de actitud positiva). En tiras donde hay una conversación bilateral y sin peso real en la “trama” de la tira, los personajes hablan de perfil mientras la que tiene peso permanece en actitud positiva.

Esto se puede mezclar con la importancia de los personajes en cuadro por términos (primer termino, segundo termino...) o los PMAs de las viñetas, para crear multitud de posiciones con significado narrativo real.¡Probad con storys rápidos y veréis todo lo que podéis sacar!

¿Y para que sirve esto?

Esto, como mucha de las cosas en la vida (excepto las tostadoras), sirve para el mayor truco narrativo vigente en este planeta y la luna: “Has creer al lector/espectador que es listo”. A la gente le mola ser lista. Les pone.

Las actitudes Positiva, Negativa y Neutra sirve para expresar un tono, una idea o un flujo narrativo sin necesidad de señalarlo, a través de las posiciones de los personajes en el encuadre. Con solo mirar los encuadres, el espectador entiende lo que está pasando. Y así hacer que el espectador diga: “Que listo soy. Me he enterado y ni me lo han explicado. Soy la leche. Mañana me planto en quinto de carrera si me lo propongo.” Tú sabes que es mentira, que le has puesto expresamente las baldosas que debe pisar para llegar a esa conclusión.

Pero no le quitaremos esa ilusión.

Guionista & Dibujante: tómate un kit kat

Escrito por Paih el 18/02/2013
Voy a dar la cara (no como Rajoy) para comunicaros lo evidente, pero que me resistía a reconocer: [webcomic]Guionista & Dibujante[/webcomic] ha entrado en su primer hiatus.

Lo cierto es que me da rabia, pero ahora mismo me encuentro en una situación en la que no puedo dibujar la tira de forma regular. Últimamente tengo al pobre HBatto tirándose de los pelos, no llegando a las fechas y lo mejor es hacer esto.

¿Cuanto durará? Trataré de que sea lo más breve posible, yo soy la primera que quiere retomarlo cuanto antes.

Gracias a todos los que sigue este intento de tira, significa mucho para nosotros.

Nos vemos pronto.

Paih

Fín del Capítulo 3: Reunión

Escrito por Paih el 04/02/2013
Hola a todos los fieles lectores de Guionista & Dibujante, a pesar de la reciente irregularidad de publicación, ejem, ejem, es cosa mía, lo siento. He estado malita y se me ha atrasado trabajo, así que espero que pronto volvamos al ritmo de siempre.

Antes de que se me olvide, anunciar que tenemos nuevo “hype!” muy chulo dibujado por HBatto. Yo si pudiera le daba, que mola mucho. :P
Y ahora paso a las preguntas, o más bien… a la pregunta XD

gurrupurru preguntó si Georgina y Diego eran un gender bender de nosotros mismos.

La respuesta es: nooooo, si lo fuera significaría que los dos tendríamos trabajo fijo… juas juas :-D No, seriously, HBatto no se parece casi nada a Georgina. Y yo comparada con Diego… ¡sí que me cambio de ropa! XD

Y como no quiero aburriros con mi amor por Pearl Jam, ese gran grupo de los 90… (y de ahora) he decidido que mejor os dejo tranquilos… con esta tira.

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Fin del Capítulo 2: Diego.

Escrito por HBatto el 05/12/2012
Hola, amigos de lo inquietante…

Como sabréis los que seguís este intento de webcomic llamado Guionista & Dibujante, le decimos adiós al capítulo de Diego, ese hombre. No sé quien narices tuvo la idea, pero se supone que cada final de capítulo tenemos que publicar un post. Y este mes me toca a mí. Y como no tengo ni idea de estas cosas, he preguntado a ver que es lo que la gente espera de este post. Así que preparaos, porque no me he dejado nada (creo).

Pero antes de pasar al tema en si, la ley me obliga a decir unas palabras de agradecimiento por las cosas que han pasado en el transcurso de la publicación:

- Hemos superado los 150 fans (wiii!) Gracias.
- Hemos entrado entre los 100 primeros en el ranking (wiii!) Gracias también.
- Hemos sido recomendado por Minaya y gurrupurru en sus listas de éxito de los 40 principales (wiii!) Gracias a los que les amenazasteis para que lo hiciecen.

Bien, hasta aquí los agradecimientos y la publicidad subliminal a Nintendo. Ha llegado el momento esperado: Empieza el post.

Primero os quiero hablar de dos personas muy especiales para mí: El sr. Ornitorrinco y el sr. Koala. Los dos son dos conocidos que veo de vez en cuando en el bar de al lado de casa. Uno sé que es oficinista en la central de telefónica y el otro creo que es comerciante de atún o bacalao. No lo tengo muy claro. Y no, no son especiales porque sean un koala y un ornitorrinco antropomórficos que tengan trabajo estable en un país en crisis. Tampoco lo son porque sean divorciados que viven juntos a falta de recursos para poder pagarse un piso propio (por cosas de la manutención, dijeron). Son especiales porque, precisamente, nada de eso parece afectarles, y se toman la vida con humor y alegría. Les da igual que la gente les mire raro por la calle, o por no tener carnet de identidad y pasar la mitad del mes en comisaria por procesos burocráticos. Ellos intentan levantarse todos los días con una sonrisa, y afrontar su vida con ilusión. El señor Koala hace casi un año que no ve a su hijo, pero siempre que pilla una buena cogorza, no deja de atosigarnos con su foto. Dice que cuando gane el juicio de custodia, nos invitará a todos a una ronda de algo.

La esperanza nunca la pierden. Creo que todos deberíamos tener un poco del señor Koala y del señor Ornitorrinco en nuestros corazones e imitarlos. Excepto cuando les da por comer carne humana. Pero eso es otro tema.

Por eso, y para que recordéis a estos dos héroes anónimos modernos, ellos presentaran la siguiente tira. Muchos han pedido una muestra de cómo trabajamos Paih y un servidor (lo han pedido dos). Debéis comprender que es un proceso complejo en donde tratamos varios temas, como la postmodernidad, la aplicación del eneagrama de la personalidad al proyecto, la desaturación de diálogos y su equivalencia en acciones, o la descontextualización como método de catarsis. Las conversaciones son tan profundas, pero tan profundas, que no se ve el fondo. He intentado plasmar de la manera más realista este proceso. Lamento ser tan poco original, pero creo que los que me lo han pedido, agradecerán la cruda realidad con la que la muestro.

Va por ustedes. Hasta dentro de dos meses.

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¡Nuevo Hype!

Escrito por Paih el 05/11/2012
¡Hola a todos! ^_^

Ya tenemos nuevo hype en Guionista & Dibujante, sí, sí. Esta vez ha sido una colaboración: el dibujo original es de HBatto (¡muy, muy chulo!) y el color lo he dado yo... con acuarelas líquidas. Me lo he pasado muy bien haciéndolo, espero que os guste. ¡No puedo contar más! ¡Dadle, dadle! ^__^

Y wow ya tenemos 100 fans, ¡Muchísimas gracias! Lo cierto es que cuando empezamos el webcomic no imaginamos que fuéramos a tener tal respuesta. De verdad, gracias por el apoyo y todos los mensajes.

A ver qué se me ocurre dibujar para celebrarlo (aunque tampoco sé muy bien dónde meterlo...)

Paih

¡Fin del primer capítulo!

Escrito por Paih el 27/10/2012
¡Buenas! ^_^

Ya hemos terminado el capítulo uno, que se dice pronto. Sí, aunque la estructura de "Guionista y Dibujante" sean tiras (inspiradas en el 4koma japonés... aunque luego haga lo que me de la gana XD) la historia está dividida en varios capítulos, de nueve tiras cada uno.

El primero estaba centrado en Georgina y ahora viene el capítulo de Diego. No estoy autorizada a revelar detalles, pero la cosa promete.

De momento estamos un poco dando tumbos y probando cosas, pero esperamos conseguir un acabo más unificado en las tiras, poco a poco.

Y por último, nos gustaría dar las gracias a todos los que siguen la historia y también a los que además comentan cosillas, tanto para echarse unas risas o sugiriendo cosas para mejorar en el cómic.

Paih y HBatto

¡Saludos! y El ladrón de mandarinas

Escrito por HBatto el 01/10/2012
Este post es para conmemorar el momento de publicación de las tres primeras tiras de Guionista & Dibujante (Viva!!)… pero para poco más. Así es la vida. Más encima comenzamos con tres tiras, pero pobres en las demás cosas XD. Un Hype y un pequeño “Making Off”. Supongo que a medida que avancemos iremos subiendo más tonterías y todo eso. Aunque más bien se lo tendríais que preguntar a Paih, que es la que se hace cargo.
Pero el asunto, es que a tanto Paih como a mi se nos da mal hablar (o escribir, como es este caso) sobre cosas. Es decir, no sabemos de que hablar. Que somos unos aburridos, vamos. Admitámoslos. Así que no sé que más poner en el este blog, más que bienvenidos y todo ese rollo.
Así que os contaré una historia que me pasó el otro día (esto último es mentira, pero haced como que sí):

Iba yo camino a Salamanca en la bicicleta de mi abuelo, cuando me detuve a fumar un momento. Era de noche y, aunque tampoco es que hiciese un frío significativo, la verdad es que por alguna razón hacía fresco. El viento venía del oeste suave como una brisa marina, pero sin ese olor salado tan característico. Cosa normal, porque debía de estar a mas de doscientos kilómetros de la costa atlántica portuguesa.
El caso es que, sentado en el arcén y apoyado de espaldas a la carretera, intenté más o menos averiguar que paisaje se suponía que debía estar viendo, si fuese de día. Siendo verano y mirando hacia el este, ladera abajo los colores debías ser más amarillos de lo normal, pero bajo al oscuridad de la noche, apenas podía diferencias azules y violetas. Y como mucho, un lejano brillo anaranjado que producía la ciudad manchega, que ya podía ver a lo lejos. Así que me di por vencido tan rápidamente como el cigarro se me fue apagando.
Pero cuando la duda ya se había transformado en si seguir mi camino o encender un último “pitillo”, pude ver un intrigante brillo verde. Intrigante, evidentemente, porque no se me ocurría nada que pudiese producirlo que no fuese un producto electrónico. Así que, dejando la bicicleta a media colina, bajé con cuidado la pequeña ladera hasta lo que suponía un pequeño bosque, y que en el mismo momento de pisarlo, descubrí que era un cultivo frutal.
Las hileras de árboles totalmente rectas no crecían mas de dos metros del suelo, pareciendo más helechos gigantes que macizos. Pero aun en la oscuridad, podía ver los troncos detrás del forraje. De cualquier forma, lo más importante de todo esto es que, al darme cuenta de que donde me había metido era una huerta, cabía dentro de lo lógico encontrarse algún que otro elemento mecánico que ayudara en el cultivo. Así que, intentando ahorrarme la búsqueda de algún objeto raro confundido por el brillo de alguna máquina, me metí dentro del helecho e intenté averiguar que tipo de mecanismos usaban. Ese fue un grave error.
- ¿Qué haces ahí? – Escuché al poco de entrar. El susto inicial me dio a entender que lo que estaba haciendo no era del todo legal, y que me caería una buena. Pero la voz no era ni mucho menos, la que me esperaba.
Asomé la cabeza un poco en la dirección de la llamada y tuve que mirar hacia abajo. Era un crió de menos de diez años.
- Es por aquí… - dijo antes de que ni siquiera se me pasase por la cabeza la razón por la que un niño estaría ahí a esas horas de la noche.
El chico, aparte de llegarme poco mas allá de la cintura, llevaba los pantalones cortos y la camisa a tiras tan típicas de los veranos de pueblo. Y consiguió una especie de cesta de plástico, donde parecían votar cosas sin cuidado alguno. Y es que caminaba firme a pesar de la falta de luz.
Mientras le seguía, intentaba quitarme los restos de hojas y encenderme un cigarro, para recuperar la compostura que me arrebató el ser detenido por un crío. Pero esas preocupaciones se disiparon pronto cuando de un frenazo y un giro de cabeza, el niño me indicó el camino que me quería mostrar. Doblando una de las perpendiculares del cultivo, a unos 50 metros, estaba el famoso reflejo verde, que en realidad era una lámpara alógena. Lámpara que servía para iluminar un árbol en particular.
Era un mandarino.
Cuando terminamos de acercarnos y la luz de la lámpara pudo dejarme ver mejor, pude comprobar que en esa cesta (azul, por cierto), el niño llevaba mandarinas precisamente.
- ¿Así que “mangando” mandarinas? – insinué en un vil intento de llevar la voz cantante de la situación. El chico me miró con un gesto bastante extraño hasta que me di cuenta de lo que todo eso significaba. – Espera un momento… Pero si estamos en agosto…
Y era cierto. A finales. Pero seguía siendo agosto. Agarre la lámpara y la acerque los suficiente a una de las ramas para asegurarme que mis ojos no me engañaban. Eran mandarinas maduras en pleno agosto.
- ¿Qué cojones…? – Las mandarinas son frutos de otoño. Eso lo sabía todo el mundo. Elemental de primaria. ¿Cómo habían conseguido eso? Llevándome la linterna conmigo, comprobé mis alrededores. También eran mandarinos, sí, pero aun verdes. Los frutos no habían alcanzado ni siquiera su forma normal, y aún quedaban varias flores.
- ¿Es el único que está listo? – pregunté mientras me volvía hacía donde estaban tanto el niño como ese árbol fuera del espacio-tiempo. Realmente me resultaba extraño.
El chico solamente asintió mientras continuaba llenando la cesta. Lo había hecho a oscuras durante todo ese rato.
- ¿No vas a tomar alguna? – dijo. La verdad es que tenía cierto reparo. Al fin y al cabo, por muy rara que fuese la planta, estaba dentro de un huerto. Y a saber que le habrían echado.
- ¿Y tu para que quieres tantas mandarinas? – le pregunté al crío.
- Mi madre me mando a recogerlas.
- Pues ya podría venir ella.
- Está cuidando de mis hermanos.
- ¿Y tu padre? – El chico no quiso responder a eso último. Tomé una de sus mandarinas y la abrí. Parecía sana. La mordí sin arrepentirme. Llegados a ese punto, que más me daba morir por una fruta radiactiva.
- Así que tu madre te manda a pillar mandarinas para la familia… -Bueno, una madre soltera con vario hijos en época de crisis, supongo que tenía derecho a intentar comer mandarinas por la cara. Aunque no me gustaba mucho eso de meter a los hijos de por medio. Pero la verdad es que estaba buena la fruta. Para ser una mandarina atemporal, claro.
Cuando el chico terminó de llenar la cesta y la levantó del suelo, me miró, como esperando a que me decidiera. Yo, con algunos gajos en la boca, terminé de masticar mirando por última vez el árbol.
- ¿Y la lámpara? ¿No es tuya?
El chico asintió. Yo tiré la cáscara al suelo.
- No la puedes llevar con la cesta, ¿no?
El chico negó con la cabeza.
- Mi madre me dijo que la dejara como intercambio. - Genial, era un mal pensado. Ahora resulta que el único ladrón soy yo, que me hincho a mandarinas y si me preguntan, “yo no quería, el crío me obligó.”
Tomé la linterna con cuidado a la vez que me metía una mano en el bolsillo. Por lo que llevaba el chico, sería unos cinco kilos. Así que en el mercado no puede subir de unos seis euros, si es que mi memoria no me fallaba y el supermercado de al lado de casa no me mentía. Al final me decidí por dejar cinco, que es lo que tenía más a mano.
- Dejar la linterna es una tontería. Será peligroso que vuelvas a oscuras. – aclaré, mientras se la ponía sobre la fruta. Fue un bonito gesto, pero a la mañana siguiente no tendría que desayunar (o comer, según de lo que decidiese prescindir)
Y así, el crío y yo dejamos el cultivo más o menos por donde había venido yo. No es que tuviésemos tiempo para hablar de algo, sobre todo, porque estaba desquiciado con que, de repente, apareciese un viejo con un perro y una escopeta. Aunque fuese muy cliché yanqui.
En cualquier caso, me alegraba de haber invertido en la lámpara. Sin luz, la verdad es que el camino era bastante peligroso. Realmente no se que estaría pensando al bajar tan a lo loco de la autovía. Ni como el chico planeaba volver a casa sin luz.
- ¿Oye, serás capaz de orientarte? – pregunté. Él solo me asintió con la cabeza mientras me pedía que me separara un poco la camisa del cuerpo. Al hacerlo, me puso varias de mandarinas en ella. Su color naranja era tan fuerte que se distinguía perfectamente aún a esas horas. Supuse que eran de agradecimiento. O para dejar algo de peso. Vete a saber.
- ¿Estas seguro que sabrás llegar? – Le pregunté nuevamente. Volvió a asentir y, llevando la cesta con una mano y la lámpara con otras, se perdió ladera abajo.
Cuando gracias las ráfagas de algún que otro automóvil, conseguí saber donde estaba exactamente la autovía, volví sobre lo que creía mis pasos, y encontré mi bicicleta a media ladera. Con cuidado de no caerme y llevando la bici por el sillín, volví a mirar hacia abajo esperando encontrar la luz verde.
No vi nada.
Al fin en el arcén, apoyé la bici en la valla metálica y, mirando hacia la ciudad de Salamanca, decidí comerme las mandarinas antes de seguir pedaleando.
Pero las mandarinas aún estaban todas verdes.


Nos vemos la próxima vez que me toque escribir. Espero que pueda contar algo más interesante :P.
Gracias (sobretodo a los que siguen la tira) y suerte.